El Ocaña y La Ocaña

El Ocaña y La Ocaña

Una frase manida para comenzar: bares, ¡qué lugares!, tan gratos para “descubrir”. Pero es que así llegó este triple descubrimiento: un espacio, un lugar y un personaje.

Primero, el espacio

La Plaça Reial de Barcelona es uno de los lugares con más historia y más vida de una ciudad llena de vida. De forma trapezoidal, se levanta sobre el espacio que ocupó el convento de los Capuchinos de Santa Madrona, derribado en 1835 como consecuencia de la Desamortización. El arquitecto Daniel Molina trazó un diseño porticado de reminiscencias napoleónicas que atrajo hacia este nuevo espacio de la ciudad, construido en torno a 1848, al más elegante y distinguido vecindario (sobre todo banqueros y comerciantes). En 1879, fue aquí donde un recién titulado Antonio Gaudí realizó uno de sus primeros trabajos: las farolas de brazos a diferentes alturas que adornan la fuente de hierro de las Tres Gracias, situada en el centro de la plaza, obra de Antoine Durenne y fechada tres años antes [1].

 

1-FarolasGAudí
Farolas de Gaudí en la fuente central de  la Plaza Real

 

Ubicada en el Barrio Gótico, y aledaña a la Rambla de Colón, la Plaza Real fue el centro de la vida elegante durante el siglo XIX. Allí incluso se abrió, en 1860, la primera galería comercial cubierta de Barcelona a imitación de los bulevares parisinos.

Con la llegada del siglo XX se transformó, por contra, en lugar de residencia del lumpen más distinguido, conviviendo artistas, prostitutas, pedigüeños, poetas… Nombres como los del bailarín vallisoletano Vicente Escudero (quien se retiró a vivir allí su vejez, falleciendo en 1980), José Pérez Ocaña (nuestro protagonista), los arquitectos Oriol Bohigas y Enric Miralles o el cantante Lluis Llach, figuran entre los de sus convecinos.

A lo largo de los 70 y los 80 la Plaza Real llegó a convertirse en un foco de drogadicción y delincuencia. Desde entonces diversas intervenciones urbanísticas han buscado su rehabilitación, como la remodelación llevada a cabo por los arquitectos Frederic de Correa y Alfons Milá (1982-84) que trajo como principales novedades la supresión de la circulación de vehículos y la plantación de sus tan características palmeras. La cita incluida por el pintor Pep Camps en uno de sus cuadros, fechado en 2010, ilustra claramente lo que significaba durante aquellas décadas este lugar: “La plaza Reial es el ágora de la vida más turbia de la ciudad” (2010)[2].

En los últimos tiempos se ha ido transformando de nuevo, en este caso en un espacio más moderno, combinado con lo bohemio, a lo que han contribuido la apertura de nuevos negocios como El Ocaña (ya hemos llegado). Pero sigue siendo fundamentalmente un lugar de encuentro.

2-Plaza Real
Vsita general de la Plaza Real

 

Segundo, el lugar

Aunque tal vez algunxs os echeis las manos a la cabeza, yo nunca había oído hablar de Ocaña (el pintor). ¿Y cómo descubrí la figura de este singular personaje? Pues gracias a una visita casual al Ocaña (el bar) de la mano de una anfitriona de lujo (gracias Nabi 😉

El  Ocaña es una suma de café, club, bar y restaurante, cuyo nombre es un homenaje a este icono transgresor del arte durante la Transición. Su inauguración se celebró en el año 2012, asistiendo a la misma algunos de los más íntimos amigos del artista prematuramente fallecido, como el dibujante y también pintor Nazario y Alejandro, antiguo novio del artista. Ambos además contribuyeron a la decoración de este espacio[3].

3-Ocaña desde dentro
El Ocaña desde dentro

 

En su interior se ha querido recrear la atmósfera de las grandes casonas del siglo XIX, con suelos de roble, columnas doradas (las originales) o grandes lámparas de araña. Pero también se han colocado algunas de las obras más cañís de Ocaña.

El local albergó anteriormente la imprenta Nadal y otros negocios que con el tiempo fueron cerrando, hasta llegar a este espacio actual con aire Belle Epoque.

Aquí fue en donde descubrí al tercero de los protagonistas de esta entrada: el artista.

 

4-Carta Ocaña
Carta de el Ocaña

 

Tercero, el artista

José Pérez Ocaña nació en Cantillana (Sevilla), el 24 de marzo de 1947. Murió con tan sólo 36 años en su propia casa e, igual que su vida, su muerte no fue convencional. El 18 de septiembre de 1983 regresó a su pueblo para celebrar en familia las fiestas del Carnaval. Se diseñó un disfraz de sol, para uno de sus teatrillos, con papel y bengalas. Desgraciadamente éstas incendiaron el vestido y le provocaron quemaduras de tal gravedad que le llevaron a la muerte[4].

5-Ocaña como Sol
Ocaña como sol (Foto de José Manuel González Blanco en “El accidente de Ocaña con el disfraz de Sol”, Archivo Ocañí

Su fallecimiento fue un auténtico shock para sus vecinxs de la Plaza Real, para el mundo del arte, para la Movida Madrileña, que ya había nacido, y para la comunidad homosexual. Porque además de ser artista, Ocaña decidió travestirse y pasear por las Ramblas y por el barrio Gótico medio desnudo a veces, reivindicando su derecho a ser homosexual en plena represión franquista. Paloma Chamorro, la inolvidable presentadora de La Edad de oro afirmaba que “[…] a Ocaña le debemos un cachito de esa libertad que se empezó a vivir y a respirar en España después de la transición”[5]

6-Ocaña y su amigo Camilo (Colita, 1982)
Ocaña y su amigo Camilo (Foto de Colita, 1982)

Mucho cambió la vida de José Pérez Ocaña desde que salió de su pequeño pueblo sevillano. Nació en una familia modesta (su padre era albañil y su madre costurera) y numerosa (tuvo cinco hermanos, sintiéndose siempre especialmente cercano a su hermana). Fue educado de forma estricta y absolutamente católica. El que su padre muriese cuando él era muy pequeño le marcó de por vida, ya que le obligó a dejar la escuela y a, con sólo 10 años, salir al campo a recoger aceitunas. Allí los “obreros” le hacían “putadas” y los chicos del pueblo le insultaban y le tiraban piedras porque, según sus propias palabras “no era un macho, ser un macho es lo natural y lo normal”. Aunque solía recordar esos años con un tono sarcástico y afirmaba que entonces se sentía como María Magdalena, fueron momentos muy duros. “La noche me gusta pero me da mucho miedo. Empiezo a recordar las cosas del pueblo […], las humillaciones”[6].

Llegado el momento, tuvo que realizar el servicio militar, pasando dos años en San Fernando (Cádiz). Después residió una breve temporada en Madrid. Allí mostraba sus cuadros al aire libre para poder conversar y discutir sobre su obra: “Donde a mi me gusta exponer es en medio de la calle, con la gente”[7]. Pero la ciudad no acaba de convencerle y finalmente en 1971 se traslada a Barcelona. Una vez allí se estableció en la Plaza Real, donde empezó a “desmadrarse”.

Aunque para sobrevivir trabajaba como pintor de brocha gorda, es en la  buhardilla que alquiló en la plaza donde se convirtió en pintor autodidacta. Gracias a esto empezó a ser conocido y mejoró su situación, pudiendo comprar en el mismo lugar una vivienda,  actualmente sede de la Fundación Setba [8], que sólo pudo habitar durante un año antes de su fallecimiento.

A pesar de la fama, no se sentía reconocido por aquellos que le adulaban: “Si tu pintura no está respaldada por un título de la Universidad no tiene ningún valor para la gente, aunque hablan que son muy modernos, muy progres. Pero a la hora de la verdad es mentira”[9].

Carente de una formación específica y sin conocimientos técnicos, en su obra se pueden identificar influencias de algunos de sus ídolos: Chagall, Matisse y sobre todo las pinturas negras de Goya. La gran protagonista de sus cuadros costumbristas es Andalucía: sus vírgenes, ángeles y monaguillos, sus gentes, sus fiestas y las calles y personajes de su pueblo. También son recurrentes los cementerios y los entierros, que le apasionaban. Pero igualmente abundan los retratos de sus amigos, familiares y amantes, así como los autorretratos. “Mi pintura es eso, ojos tristes, cuerpos desproporcionados y mucha umanidad [sic.]”[10].

La misma temática se repite en sus esculturas, figuras de papel encolado que reproducen imágenes de los “fetiches” y de los personajes de su tierra natal.

 

7-Flamenca-Ocaña
Flamenca de papel maché que se encuentra en el bar Ocaña actualmente

 

Su forma de pintar, continuo exhibicionismo, igual que su propia vida, fue descrita por su amigo Nazario (uno de los pioneros del cómic español) en sus memorias, La vida cotidiana del dibujante underground[11]: “Muchos de sus cuadros no son otra cosa que rostros maquillados sobre lienzo. Lo primero que solía pintar en un cuadro eran los ojos del personaje con sus sombras de colores en los párpados, luego sus pómulos resaltados con colores estridentes, las bocas rojas…, y lo demás iba emergiendo poco a poco a partir del rostro”[12].

 

8-Monaguillo-1982
Monaguillo (s.f.)

 

Tras mucho esfuerzo, en 1977 logró montar una exposición en Barcelona en la que se mostraron tanto pinturas como esculturas. Su título, como no podía ser de otra forma, “Un poco de Andalucía”. A pesar de ello los críticos y galeristas continuaban sin reconocer su talento y los periodistas se acercaban a él no para preguntarle por su pintura sino por su faceta de travesti y provocador.

Porque “la Ocaña” salía a la calle para provocar. “A mi me gusta travestirme, pero yo no soy un travesti por supuesto. […] yo soy un teatrero”. Vestido de mujer paseaba por las Ramblas acompañado de sus amigos u organizaba procesiones llenas de “manolas” y beatas que sacaban en andas a vírgenes de cartón piedra. Por esas performances y por su participación en actividades reivindicativas se convirtió en símbolo de la contracultura de la España de finales del franquismo. “[…] la última gran locaza andaluza”, tal como le bautizó Shangay Lily[13].

Esas performances él las definía como “chou, exhibicionismo y cachondeo”. “La primera de sus actuaciones documentada está fechada el 18 de septiembre de 1975 cuando disfrazado de ángel se puso a pintar en las Ramblas, frente al Liceo. Pero ninguna como el desparrame de las jornadas libertarias del Parque Güel (del 22 al 25 de julio de 1977), el festival de Canet Rock (1 de agosto de 1977) o el carnaval de la Alameda de Sevilla (marzo de 1979), en el que, acompañado de un importante escándalo, pronunció el pregón vestido de Primavera de Boticcelli”[14].

Como buen teatrero llegó a trabajar incluso como actor, participando en Manderley de Jesús Garay (1979), Ocaña, el ángel que canta en el suplicio de Gérard Courant (1979) donde aparece vestido de folclórica cantándole a una Marilyn Monroe de cartón el muro de Berlín, y Silencis de Xavier Daniel (1982). Pero su mejor papel es el que desempeña en el documental de Ventura Pons, Ocaña: retrato inminente (1978) donde en primera persona habla de su vida, su obra, sus dudas y sus miedos.

9-LRDV - OCAÑA - FOTO - 1977 - CARNAVAL DE VILANOVA (6)
Ocaña en el Carnaval de Vilanova en 1977

Tras todos sus excesos, en los años 80 decidió dejar de travestirse porque según decía: “era tan fuerte mi personaje que, si yo mañana me muero, quedará el personaje, no el pintor”[15]. Y en cierto modo ha ocurrido así, la fuerza de su pintoresquismo y de sus excesos hacen que su pintura y su labor como precursor de la performance a veces no sean valoradas como deben. Intentando paliar esto, con el paso del tiempo se han organizado varias exposiciones que reivindican su papel como creador de un estilo muy personal. Una de ellas es la muestra Ocaña. 1973-1983. Acciones, Actuaciones, Activismo celebrada en 2011 en el Palacio de la Virreina en Barcelona, comisariada por Pedro G. Romero; en 2015 en Castro del Rio (Córdoba) se celebró La primavera andaluza de Ocaña (1947-1983); y en 2016 se organiza en el Palacio de la Merced, también en Córdoba, Antología de la obra pictórica de José Peréz Ocaña (1947-1983).

En el mundo audiovisual, su memoria también ha sido reivindicada con un nuevo documental, dirigido por Juan José Moreno y Manuel Huete. En Ocaña, la memoria del sol, se muestran imágenes inéditas del artista de Cantillana y se recogen los testimonios de su familia y amigos más cercanos. Fue estrenado en el Festival Internacional de Cine Gay y Lésbico de Barcelona en 2009.

Un paso muy relevante a la hora de reinvidicar la figura del pintor ha sido la presentación en la Universidad de Sevilla, en 2013, de la tesis doctoral Ocaña, artista y mito contracultural: Análisis de la figura y legado artístico de José Pérez Ocaña (1947-1983), realizada por José Naranjo Ferrari. En su obra el investigador tiene como objetivo el “Análisis de la figura y legado artístico de José Pérez Ocaña como testimonio y producto sociocultural de la transición española”[16].

Lo último que falta es darle a Ocaña un espacio, un lugar propio y permanente donde reunir y mostar su obra y donde reivindicar el papel que desempeñó como pionero no sólo en el ámbito artístico (a través de sus performances) sino en la lucha por los derechos de los homosexuales en un período histórico tan complejo como el de la Transición. Este proceso comenzó en 2013, cuando la cooperativa cultural Atrapasueños publicó un manifiesto reclamando la apertura de un museo dedicado a José Pérez Ocaña en su pueblo natal de Cantillana. Para ello contó con el apoyo no sólo de la familia del pintor y de la alcaldesa que en ese momento ejercía como tal en el pueblo, sino con el respaldo de figuras de todos los ámbitos como Shangay Lily, Eduardo Galeano, Emma Cohen, Nazario o Julio Anguita entre otros[17].

La iniciativa parece que tuvo éxito y se reformó la antigua iglesia del convento de San Francisco de Cantillana. Sin embargo, en 2015 aún no había obras del autor expuestas de forma permanente, ni contaba con personal, programación ni horarios de apertura[18]. De nuevo una situación que a muchas y muchos os resultará familiar: promesas, problemas burocráticos, falta de previsión y de definición de objetivos y recursos (¿alguien se acuerda de los proyectos museográficos?),

Actualmente, tras dos años de trabajo, el museo continúa sin abrirse. Pero se mantiene viva la iniciativa y el impulso tanto de Atrapasueños como de la famila y del propio vecindario para lograrlo. Como muestra de ello, en marzo de 2017 se ha iniciado la restauración del mural pintado en 1980 por Ocaña en el colegio ‘La Esperanza’ de Cantillana. Con esta actividad comienza el programa “Ocaña 70” que pretende, coincidiendo con la celebración del septuagésimo aniversario del pintor, poner en marcha diferentes propuestas destinadas a dar a conocer su figura. Entre ellas destaca también la  publicación de un libro de José Naranjo sobre el pintor [19].

De momento pues seguimos esperando a que Ocaña encuentre un espacio permanente. Aunque en el fondo esto es lo de menos. Podemos seguir encontrándolo en sus cuadros, sus películas, sus performances, o descubriéndolo en lugares donde nunca pensamos, como un bar en la Plaza Real de Barcelona. De momento seguimos esperando, pero no perdamos la esperanza (¡cómo en otras tantas cosas!).

 

 

[1] Más información sobre la Fuente en La Fuente de las Tres Gracias de Barcelona, en http://www.ub.edu/escult/Water/N05/W05_2.pdf, 5 de marzo de 2014, [última consulta 20 de abril de 2017].

[2] En http://www.fundaciosetba.org/es/visita-guiada-con-pep-camps/ [última consulta: 26 de abril de 2017].

[3] En http://www.lavanguardia.com/ocio/20120323/54275513804/ocana-local-ocio-plasa-reial.html [última consulta 26 de abril de 2017].

[4] Sobre este incidente vid. “El accidente de Ocaña con el disfraz de sol”, en Archivo Ocañí, s.f. Publicación digital, en https://larosadelvietnam.blogspot.com.es/2008/03/el-accidente-de-ocaa-con-el-disfraz-de.html [última consulta, 26 de abril de 2017].

[5] Andrea G, “El Arte de Ocaña”, en Triángulo Magazine, 3 de julio de 2013. Publicación digital, en https://triangulomag.com/2013/07/03/el-arte-de-ocana/ [última consulta, 26 de abril de 2017].

[6] Ocaña: Retrato intermitente [película], Ventura Pons, 1978.

[7] Ibidem.

[8] En el interior de una de las habitaciones se conservan aún unos ángeles pintados en la pared por Ocaña.

[9] Ocaña: Retrato intermitente [película], Ventura Pons, 1978

[10] “Ocaña y el Ajoblanco (de la fuente inagotable de la vida)”, Archivo Ocañi, s.f. Publicaciòn digital, en: https://larosadelvietnam.blogspot.com.es/2016/11/ocana-y-el-ajoblanco-1-de-la-fuente.html [última consulta, 10 de mayo de 2017].

[11] Nazario LUQUE, La vida cotidiana del dibujante underground, Barcelona: Angrama, 2016.

[12] José María RONDÓN, “Ocaña, setenta años”, Diario de Sevilla, 24 de marzo de 2017. Publicación digital, en: http://www.diariodesevilla.es/ocio/Ocana-setenta-anos_0_1120388451.html [última consulta, 24 de mayo de 2017].

[13] En, http://blogs.publico.es/shangaylily/2013/04/04/ocana-museo-permanente/ [última consulta, 10 de mayo de 2017].

[14] José María Rondón, op.cit.

[15] Miriam PINA GARCÍA, “La Barcelona de Ocaña: del artista al personaje”, El Digital, 24 de abril de 2015. Publicación digital, en http://eldigital.barcelona.cat/es/182215_182215.html [última consulta, 24 de mayo de 2107].

[16] Información sobre la Tesis en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=70107.

[17] Más información sobre esta iniciativa en http://blogs.publico.es/shangaylily/2013/04/04/ocana-museo-permanente/ [última consulta, 24 de mayo de 2017].

[18] José María RONDÓN, “Cómo inaugurar un museo vacio”, Diario El Mundo, 28 de marzo de 2015. Publicación digital, http://www.elmundo.es/andalucia/2015/03/28/5515bfe522601d88128b4577.html

[19] Más información en http://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-comienza-reparacion-mural-ocana-cantillana-sevilla-20170308153912.html