Un retrato de Conchita Montes (sin más)

Un retrato de Conchita Montes (sin más)

Obra: Conchita Montes, Noël, 1951. Madrid (escrito en la parte posterior).

Autor: Foujita

Datos contenidos en la ficha:“El autor pintó el original en Madrid al regreso de Conchita Montes (Actriz) y Edgar Neville. Perdida la plancha y sólo quedan 200 reproducciones.

Técnica: litografía.

Medidas: 38 x 28 cm

Conchita Montes. Amiga de Ana (Pilar Cuadrado) Vinculada a Edgar Neville.

Nada más. Ninguna información complementaria ni aclaratoria de cómo llegó “Conchita Montes” a manos de Ana Alonso y Alberto Jiménez-Arellano, creadores de la Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso de la Universidad de Valladolid. La litografía fue donada después, en 2005, a dicha Fundación nacida sólo un año antes.

Escasos datos pero una estética tan hermosamente delicada que desde el primer momento me atrapó. Es inevitable que, pese a mucha belleza que haya a nuestro alrededor, siempre algo especial nos atraiga y nos impida retirar la mirada, por muy modesto que en principio parezca. Eso es lo que me ocurrió a mí cuando entre la extensa colección de arte contemporáneo de la Fundación Arellano Alonso, recién incorporada a mi nuevo puesto como Coordinadora en la misma (en 2007), descubrí esta pequeña litografía.

Lo primero que llamó mi atención fue la suavidad de los colores y la elegancia de las formas. Después, mi interés se incrementó al reconocer en la imagen a una de las actrices españolas que más me ha interesado por su vida y por su trayectoria profesional: Conchita Montes. Esas curvas y contracurvas de unos dedos que reposan una sobre los brazos cruzados (¿de qué te estabas protegiendo?); la postura recostada, indolente, en apariencia casual pero detenidamente estudiada; la mirada lejana, incluso altiva; y unos ojos muy abiertos que parecen pensar por si mismos, trasluciendo tal vez una agitación mental que no se refleja en la obra.

1-Completa

 

Una mujer independiente, rebelde en su época y siempre a la moda. Una blusa blanca de estudiadas arrugas cerrada al cuello con un bello pañuelo verde; la falda azul, el rojo de labios y uñas. Esos toques de color resaltan sobre el resto del retrato e incluso del fondo, totalmente neutro. Toques de coquetería de una mujer resuelta, extremadamente elegante y que cuidaba su imagen al máximo. Seguridad en la postura, reflejo de su apuesta decidida por ser una mujer independiente, “distinta” para su época. Y todo ello a través de un retrato que destaca por su sencillez. Esta entrada es por eso solamente un deseo de expresar admiración tanto hacia el autor como hacia la modelo. También es el reflejo de la vida de una mujer de la que tal vez no muchos conozcan su faceta rompedora para la época en la que le tocó vivir. Pero sobre todo es la expresión de un flechazo que ocurrió hace ya más de nueve años y que continúa.

 

 

La mujer:

Retrato real

Mª de la Concepción Carro Alcaraz (Conchita Montes), nació en Madrid el 13 de marzo de 1914 y falleció en la misma ciudad, el 18 de octubre de 1994 víctima de un paro cardiaco. De profesión: actriz. Pero también una de las primeras universitarias españolas, pues se licenció en Derecho, habiendo estudiado además en el Wassard College, cerca de Nueva York, junto con otras “selectas” señoritas de diversos países. Ello fue posible gracias a su condición de hija de un conocido y acomodado médico, lo que le dio la oportunidad de estudiar, viajar y convertirse en esa mujer culta, cosmopolita y extremadamente atractiva que contrastaba con la imagen del resto de las jóvenes de su época.

 

Su destino de señorita burguesa cambió radicalmente mientras estudiaba en el colegio en Estados Unidos[1]. Como en una de las futuras películas que después protagonizaría, en la Semana Santa de 1933, en un tren, se produjo el primer encuentro entre Mª Concepción Carro y Edgar Neville, miembro del cuerpo diplomático español aunque más interesado por la cultura (el cine y el teatro) que en la política. Ella tenía 19 años, él 33, y ambos compartían “unas enormes ganas de conocer nuevos horizontes y apurar la vida con humor”[2]. Pronto se convirtieron en amantes, iniciándose una historia de amor que duró toda su vida.

Libres pero juntos, hasta que Neville falleció en 1967, vivieron al margen de los convencionalismos de la época, puesto que él nunca llegó a divorciarse. En 1925 se había casado con Ángeles Rubio-Argüelles y Alessandri. Con ella formaría una adinerada y culta pareja (“bendecida” con el nacimiento de dos hijos) que incluso alternaba con el grupo malagueño de la Generación del 27. A partir de 1928 el matrimonio entra en crisis y él comenzó sus escarceos.

Para Conchita Montes él tampoco era su primer amor, y no sería el último, pero si el más duradero. Contraviniendo todas las normas sociales y morales de la época, en 1945 el aún diplomático adquirió un piso en la calle Manuel de Falla de Madrid. Ella se fue a vivir al mismo edificio, pero en un piso diferente. Jóvenes, cultos, inquietos…, participaban juntos en las más importantes tertulias organizadas por la intelectualidad más selecta del nuevo régimen.

Conchita destacaba allí entre las demás mujeres por su ingenio y brillante conversación, su humor e ironía, su frivolidad y su gusto por la buena vida, acompañada (o no) por su amante, algo que escandalizó a la burguesía de la oscura posguerra. Llegó incluso a ser la única capaz de alternar con el misógino y divertido grupo de amigos de la revista de humor gráfico La codorniz (https://es.wikipedia.org/wiki/La_Codorniz). En ella colaboró con algunos escritos, pero sobre todo se hizo célebre por su famoso “Damero maldito”, pasatiempo publicado desde principios de los años 40, y que tenia fama de ser casi imposible de resolver. Entre el fundador de la revista, Miguel Mihura, López Rubio, Calvo Sotelo, Marqueríe, Tono o Álvarez de Laiglesia, Conchita fue una más. Su vida, su personalidad, llevaron a José Carlos Mariné a definirla como “una especie de Katharine Hepburn a la española […] Ambas también fueron actrices de acusada personalidad que convivieron con hombres casados y contradictorios”[3].

 

La actriz:

La personalidad de Conchita Montes, su elegancia innata y su saber estar, la convirtieron en la protagonista perfecta de la alta comedia española de los años 50, donde lucía como nadie sus elegantes maneras y vestidos. No obstante, no era una buena actriz, y ella misma lo reconocía. Según afirma Haro Tecglen: “[…] tenía un defecto de dicción, interpretaba siempre el mismo papel, pero…, cuando estaba en escena, borraba a todos los demás. El escenario era suyo”[4].

En 1939, Conchita colaboró con su amante en el guión de la película Frente de Madrid (rodada en Italia, en los estudios de Cinecittà), en la que además debutó como actriz[5]. Hay que tener en cuenta que, a pesar de su ingreso en el Cuerpo Diplomático en 1922, ya por entonces Neville había iniciado una incipiente carrera literaria (con sus crónicas sobre la guerra de Marruecos). Pero a partir de 1929, cuando se hizo cargo del Consulado de España en Los Ángeles estaba ya más interesado en escribir guiones cinematográficos y codearse con las grandes estrellas del star system como Marion Davis, Mary Pickford, Charles Chaplin, Buster Keaton o Paulette Godard. Incluso, tras la llegada del cine sonoro, le confiaron la dirección de la versión española de algunas películas americanas. También había dirigido ya obras de teatro, como Margarita y los hombres (1934).

Tras su primera incursión cinematográfica, Conchita Montes se convertirá en la protagonista de muchos de los films rodados por Edgar Neville en la década de los 40. Entre ellos destacan, por citar algunos, La vida en un hilo (1945) (https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero43/vidahilo.html); Domingo de Carnaval (1945) o Nada (1947), basada en la novela de Carmen Laforet.

8-Cartel La vida en un hilo

 

Pero el mayor éxito de sus carreras llegará en 1952 con El baile (https://www.youtube.com/watch?v=lvvUk5aTM88), considerada como el mejor ejemplo de la alta comedia española de posguerra y estrenada primero en el teatro. Se trata de una película alegre, y a la vez sentimental, tierna y sobre todo un canto al amor pleno a pesar del paso del tiempo. Y en ella Conchita brillaba como una mujer disparatada y juiciosa a la vez, alegre, juvenil, en un papel doble entre sus dos enamorados, Alberto Closas y Rafael Alonso. “En el ejercicio teatral de Neville encontramos tres únicos personajes visibles (la mujer, su marido y el amigo de ambos) encerrados en un solo decorado (el salón modern style), y un núcleo temático girando en tomo al tiempo, con un let-motiv que es el baile del título, lo que confiere a la obra una especial y cerrada construcción con escasez de acotaciones a través de los tres actos en que aparece estructurada”[6]. Esta fórmula teatral será mantenida por el director en muchas de sus siguientes obras hasta 1963, fecha del estreno de su última película, La extraña noche de bodas.

En cuanto a ella, tras interpretar Mi calle (1960) se dedicó fundamentalmente al teatro, llegando a formar su propia compañía.

9-Fotograma El Baile

 

El pintor:

10-Foujita

Léonard-Tsuguharu Foujita, nacido en Tokio en 1886 y fallecido en Zurich en 1968. Se nacionalizó francés y se convirtió al catolicismo en 1959, lo que explica su cambio de nombre. Se le suele vincular a la Escuela de París, ya que tras su llegada a Montparnasse (1913-1917) se unió al grupo de los pintores occidentales de vanguardia que habían convertido el barrio en su cuartel general. Sin embargo, desarrolló un estilo personal al aplicar en sus obras técnicas de la pintura japonesa, aunque los temas y el estilo fueran occidentales, con influencias del impresionismo y el simbolismo.

Fue uno de los más peculiares miembros del grupo de pintores vanguardistas del París de los años 20. Era el único abstemio del grupo; tuvo un matrimonio y múltiples amantes; diseñaba y confeccionaba su propia ropa; era adorado por la prensa donde siempre aparecía, en caricaturas e ilustraciones, “con su rostro enmarcado por su inalterable flequillo, su fino bigote y sus gafas redondas de concha”[7]. Además “[…] llevaba varios aros en las orejas, vestía un traje de terciopelo gris y se meneaba como una diva”[8].

Vivió en Francia, en diversos países de América Latina (Brasil, Argentina, Bolivia, Perú, Cuba, México y Estados Unidos), regresó varias veces a su Japón natal, retorno a Francia y en los años 50 realizó algunos viajes a España.

El 17 de noviembre de 1951, se inauguró en la Sala Goya del Círculo de Bellas Artes de Madrid, una exposición monográfica dedicada a Foujita en la que se exhibieron cincuenta obras. Todas ellas se vendieron. Es durante esa estancia, y dado el éxito y la fama que le precedían, cuando no sólo impartió un taller ante los alumnos de la Academia de Bellas Artes, sino que pintó retratos de numerosas personalidades, como las actrices Carmen Sevilla y Conchita Montes, el músico Andrés Segovia y el doctor Carlo Blanco Solter. Trabajó también en numerosos encargos durante dos meses. Todo el mundo quería que el maestro le retratase.

Es pues en ese momento, y teniendo en cuenta la fecha que aparece inscrita en el reverso de la obra, cuando debió realizar la litografía conservada en la Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso (de la que se hicieron 200 planchas). En ella se identifica perfectamente las características del estilo de Foujita: estilización de las formas, simplificación de las mismas y una paleta de colores claros aplicada en capas finas. Pero sobre todo lo que destaca es la capacidad psicológica del pintor para reflejar la personalidad de esta mujer: elegante, desafiante, en cierto modo fría y distante. Lo que había sido en su vida y en su trabajo como actriz.

Uno de esos ejemplos en los que modelo y pintor se identifican perfectamente y se entienden.

7-Firma

Esta es la historia de una litografía, sólo una obra que puede pasar desapercibida pero que esconde detrás (como la mayoría de las obras) toda una historia. Y sólo eso deseaba compartir, nada más. Ahora es vuestro turno para seguir conociendo a estos dos interesantes personajes.

 


 

[1] No obstante según otras versiones en encuentro se produce en España y no en Estados Unidos.

[2] José Antonio RIOS CARRATALÁ, Una arrolladora simpatía: de Hollywood al Madrid de la posguerra, Barcelona: Ariel, 2007, p.56.

[3 J.A. RIOS CARRATALÁ, op.cit, p.58.

[4] Eduardo HARO TECGLEN, “Conchita Montes, la mejor intérprete de Neville, muere en Madrid a los 80 año”, El País, 19 de octubre de 1994. [En línea] <http://elpais.com/diario/1994/10/19/cultura/782521204_850215.html> (Consulta: 17/08/2016).

[5] Sobre los cambios de su ideología política en la vida de Neville y Montes, desde el estallido de la Guerra Civil española y su paso del republicanismo a falangismo, resulta muy ilustrativo el artículo de Fernando CASTILLO, “Conchita Montes, un siglo de encanto, una época de España”, publicado en FronteraD Revista Digital, el 20 de noviembre de 2014. [En línea] <http://www.fronterad.com/?q=conchita-montes-siglo-encanto-epoca-espana> (Consulta: 17/08/2016).

[6] Juan DE MATA MONCHO AGUIRRE, “El baile de Edgar Neville: una película en tres actos”, en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, [En línea] <http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/relaciones-entre-el-cine-y-la-literatura-el-teatro-en-el-cine–0/html/ff16fcdc-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.htm>

[7] Billy KLÜVER y Julie MARTIN, El París de Kiki: Artistas y amantes 1900-1930, Barcelona: Tusquets, 1990, p.180.

[8] Ibidem.

 


 

La bibliografía:

BUISSON, Sylvie y BUISON, Dominique, La vie et l’ouvre de Léonard-Tsuguharu Foujita, Paris: ACR Édition, 1987.

CASTILLO, Fernando, “Conchita Montes, un siglo de encanto, una época de España”, FronteraD Revista Digital, 20 de noviembre de 2014. http://www.fronterad.com/?q=conchita-montes-siglo-encanto-epoca-espana.

HARO TEGLEN, Eduardo: “Conchita Montes, la mejor intérprete de Neville, muere en Madrid a los 80 años”, El País, 19 de octubre de 1994. http://elpais.com/diario/1994/10/19/cultura/782521204_850215.html

KLÜVER, Billy y MARTIN, Julie, El París de Kiki: artistas y amantes 1900-1930, Barcelona: Tusquets, 1990.

RIOS CARRATALÁ, José Antonio, Una arrolladora simpatía: de Hollywood al Madrid de la posguerra, Barcelona: Ariel, 2007.

https://es.wikipedia.org/wiki/Conchita_Montes

 

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